Imágenes de la marginación

Pequeño descanso bajo la sombra de los símbolos nacionales.
Pequeño descanso bajo la sombra de los símbolos nacionales.Palacio de Bellas Artes, 17 de Agosto, Ciudad de México.

Pequeño descanso bajo la sombra de los símbolos nacionales.
Durmiendo a ras de banqueta.
Pequeña siesta en la banca de un parque.
Convivencia.
Lecho de concreto, la calle es mi hogar.

 

 
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Esta serie de fotografías pretende mostrar algunas instantáneas de la vida de un grupo social urbano marginado: los indigentes del centro de la ciudad de México. Personas en precarias condiciones de vida, sin casa, ni trabajo fijo, han sido una de las características del crecimiento desmedido y sin planificación de las megalópolis modernas durante el siglo XX. No obstante, en el caso de la ciudad de México, este grupo, resultado de la desigualdad social y la exclusión, ha crecido de manera significativa en los últimos años. No es coincidencia que este incremento se de a partir de la crisis económica de 2008, fruto de las políticas oficiales de la actual administración federal que, entre otras situaciones, trajeron como consecuencias desempleo, el alza de precios, la caída del poder adquisitivo. Sin duda los indigentes son unos de los grupos vulnerables resultado de una administración pública que no toma en cuenta a la mayoría de la población, pero, a su vez, también son excluidos de las políticas oficiales en la medida en que no se contemplan como uno de lo grupos prioritarios a los cuales atender. Esto es, de manera tácita o velada, una forma silenciosa de violencia estructural.
No obstante, también hay otra arista en esta situación, es la falta de atención del resto de los habitantes de la urbe frente a las condiciones de vida de este grupo. La indiferencia, inconsciente o decidida, es, a su vez, una pequeña forma de violencia. Voltear la cara en sentido opuesto y pasar de largo son elecciones personales, pero no por ello estas personas dejan de estar ahí. Estas imágenes buscan hacer "visibles" a los indigentes, a los que a pesar de vivir, dormir y habitar en las banquetas, los parques, estacionamientos, monumentos y las calles, muchas veces no son vistos, ni oídos.